Opinión

Si quiere gozar, por narices, tendrá que olfatear

Que razón tenía el escritor francés Marcel Proust cuando dijo aquello de que “hay olores que se huelen toda la vida por haberlos percibido por primera vez en una tarde de tormenta”.

Es así. Hay olores que, por distintas razones o en situaciones concretas, nos hacen recordar aquello que una vez ocurrió, nos hacen revivir aquello que vivimos, nos evocan tiempos pasados, sueños cumplidos, recuerdos imborrables de nuestra memoria y que asociamos a un olor, a un aroma, en definitiva, situaciones identificadas con un olor.

Si usted es uno de los numerosos visitantes que ha sentido la obligación y necesidad de pasar un rato olfateando y recordando momentos de su pasado gracias a la exposición “Por narices. Esencias y fragancias naturales” debo decirle que comparto su opinión, sensación y sorpresa tras mi visita. Si no lo ha hecho todavía, le invito, desde este humilde rincón, a que no deje pasar esta explosión de sensaciones y recuerdos que harán de usted un viajero por sus sueños, pensamientos y recuerdos.

No sólo podrá oler fragancias conocidísimas y habituales en su vida cotidiana si no que también tendrá la posibilidad de descubrir las sensaciones y olores que otras personas, en distintos y lejanos puntos de nuestro planeta, tienen día a día. Es una experiencia que “huele” bien.

Además podrá descubrir con cuál de las distintas fragancias se identifica su personalidad, su forma de ser y sus características personales más importantes. Hay olores para los vitalistas, para los sentimentales, para los trabajadores, los luchadores, los que se esfuerzan, los optimistas, pesimistas, alegres e inquietos. Lo que sí está claro es que, independientemente de cuál sea su olor, sentirá la emoción y curiosidad de experimentar todos los que la exposición ofrece.

Como guinda del pastel “Por narices. Esencias y fragancias naturales” nos brinda la posibilidad de volver a nuestro pasado y viajar hasta nuestra infancia y nuestros momentos vividos en la escuela, lugar que, de un modo u otro, evoca miles de sensaciones. Podrá, si cierra sus ojos y abre su imaginación, viajar por un bosque quemado o introducirse en las siempre misteriosas y embriagadoras iglesias.

No necesita más que un sentido para vivir una experiencia inolvidable. Deje fluir sus emociones y, simplemente, sienta, perciba y disfrute.

Una respuesta

  1. El lunes pasado visité la exposición y me ha encantado la variedad de olores que hay, lo único que quizás cambiaría son los enormes textos explicativos del comienzo por vídeos o frases algo más cortas. Aun así mi enhorabuena¡¡

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